Líneas de acción

Un Programa que avale una candidatura supone, siempre, la introducción de nuevas ideas. Y también, de nuevos estilos. Aunque con un menor radio de acción, a lo largo de estos últimos años creo haber dado muestras de ambos. Se trata, pues, ahora, de presentar una declaración de intenciones relacionada con la solución de unos problemas -coyunturales unos, estructurales otros-, pero que configuran una situación que exige, al tiempo que respuestas, estilos de acción y de gestión; es decir, la manera en que aquellos serán afrontados. Por eso, sin poner en riesgo los logros ya alcanzados, el Programa que te presento hoy encierra objetivos -inmediatos, mediatos y futuros-, metas que el equipo que coordino espera conseguir durante su gestión al frente del Decanato de la Facultad de Educación y Trabajo Social. Pero, también, es la carta de presentación de nuestro estilo.

Los planteamientos de base que guiarán la gestión al frente de la cual se encuentre mi equipo son los siguientes:

  1. Promover, favorecer e impulsar un clima organizativo abierto al diálogo, al debate y a la búsqueda de las vías capaces de encauzar los retos inmediatos y mediatos de la Facultad de Educación y Trabajo Social. Para ello, se hace absolutamente necesario:
    • Desarrollar una gestión académico-administrativa basada en la búsqueda del consenso y asentada sobre los valores y procedimientos democráticos de libertad y respeto a las ideas.
    • Contar con todos los órganos representativos, estamentos, sectores y personas implicados en una Facultad que es de todos y debe ser para todos.
  2. Implantar una política informativa ambiciosa, capaz de dar respuesta a las necesidades de los distintos sectores y miembros de la comunidad universitaria de la Facultad de Educación y Trabajo Social.
  3. Luchar decididamente por centrar la actividad de la Facultad en el quehacer docente y en la investigación básica y aplicada, de modo que encuentre el clima exigido por una institución universitaria. Para ello, se hace absolutamente necesario, por una parte, continuar con la línea de incremento de la calidad docente y, por otra, potenciar con más decisión la labor de investigación y de producción científica.
  4. Desarrollar una política económica verdaderamente realista, racional y ajustada al presupuesto de la Facultad de Educación y Trabajo Social, por lo que continuaremos en la línea del minucioso control del gasto corriente. El ahorro bien entendido será la base de nuestra política económica.
    • El desarrollo de una política económica restrictiva es consecuencia directa del simple análisis de la realidad de la Facultad de Educación y Trabajo Social, pero no es óbice para que, desde el Decanato, se hagan las gestiones necesarias, tanto para incrementar el presupuesto asignado, como para potenciar el desarrollo de actividades generadoras de ingresos extras, independientes de las dotaciones presupuestarias de la Universidad, aspecto al que el Decanato brindará todos sus esfuerzos.
  5. Prestar todo el apoyo necesario para que, mediante distintas estrategias de difusión, la Facultad de Educación y Trabajo Social se abra a la propia Universidad y se haga presente en la sociedad local, nacional e internacional. Para ello, el equipo decanal centrará su atención en:
    • Buscar y encontrar los medios necesarios para mejorar la imagen de la Facultad en el conjunto de Facultades de la Universidad de Valladolid y, desde ésta, llegar hasta la sociedad y transmitirle la importancia social de nuestros titulados, su papel en la formación de la sociedad del futuro, su capacidad para responder crítica y reflexivamente a sus demandas y su valor como agentes de cambio.
    • Internacionalizar la Facultad. De manera especial, fomentando los lazos con otras universidades, favoreciendo los intercambios y estimulando el aprendizaje de otras lenguas por todos los miembros de la comunidad: estudiantes, profesores y personal de administración y servicios.
    • Propiciar con decisión la incorporación del personal de la Facultad de Educación y Trabajo Social a las nuevas tecnologías como una de las vías para dar a conocer su labor en la formación de profesionales de la educación y el trabajo social y para situarla en el panorama actual de los nuevos estilos de comunicación.
  6. Luchar decididamente por el desarrollo de una política de mejora continuada de las infraestructuras existentes -biblioteca, laboratorios, sistemas informáticos, reprografía, cafetería,…- y de dotación de otras consideradas como imprescindibles para un funcionamiento cada vez más eficiente y moderno de la Facultad.
  7. Favorecer decididamente todas las iniciativas, propuestas y sugerencias razonadas surgidas del seno de nuestra comunidad, consensuarlas e intentar incorporarlas cuando éstas sean sentidas como beneficiosas para la Facultad. Potenciaremos, de modo especial, aquellas que guarden relación con la imagen de la Facultad, las necesidades educativas, sociales, artísticas y deportivas de Valladolid y su zona de influencia, la cooperación solidaria, las poblaciones minoritarias, el uso racional de la energía, la eliminación de barreras arquitectónicas o de otro tipo, etc.
  8. Apoyar con decisión no sólo la incorporación, a la Facultad de Educación y Trabajo Social, de personas con diversas discapacidades, sino, además, sus reclamaciones relacionadas con -o derivadas de- sus necesidades educativas.
  9. Entender y aceptar la crítica como consustancial al quehacer democrático y como evidencia de que determinado sector estima necesario un cambio de dirección en algún sentido.
  10. El análisis de la situación actual y el modo en que ella afecta nuestro futuro ha de constituir una de nuestras tareas más urgentes. La situación económica ha de tener un apartado especial. Pero no menos importantes resultan cuestiones relacionadas con el modo en que estamos resolviendo nuestra problemática y con la relativamente cercana evaluación de nuestros planes de estudios. Se imponen, así, al nuevo Decano tareas urgentes relacionadas con la problemática que pueda derivarse de esta situación y con las garantías exigidas por la Facultad de Educación y Trabajo Social, en el sentido de no verse particularmente afectada por estos procesos. Al menos, no más que otras Facultades de la Universidad de Valladolid.
    • Aparece así, como tarea inmediata, la creación de una Comisión integrada por todos los sectores de la Facultad de Educación y Trabajo Social. Ésta ha analizar la nueva situación y elaborar un cuerpo de propuestas relativas a la postura de la Facultad ante los procesos derivados de la misma, la situación laboral de nuestro personal, el seguimiento de las fases del proceso, etc. Las propuestas de esta Comisión serán elevadas a la Junta de Facultad, quien decidirá las acciones que deben ser seguidas y las formas de intervención de la Facultad cuando considere que los criterios no han sido aplicados de forma correcta o que sus intereses hayan resultado particularmente lesionados.