Decanato

EL DECANATO DE LA FACULTAD DE EDUCACIÓN Y TRABAJO SOCIAL

Por definición, la Facultad de Educación y Trabajo Social es un Centro universitario “donde se organiza y coordina la docencia conducente a la obtención de Títulos y donde se gestionan administrativamente los mismos” (art. 22 de los Estatutos de la UVa). Para ello, las tareas del Decano, establecidas en los arts. 46 y 47 del Reglamento de la Facultad de Educación y Trabajo Social, se centran, prioritariamente, en las labores de gestión. Representar al Centro, ejecutar los acuerdos de Junta de Facultad, elaborar propuestas de actuación, dirigir y coordinar las actividades, velar por el cumplimiento de las normas que rigen su funcionamiento, promover y fomentar iniciativas que contribuyan a mejorar la labor docente e investigadora, recibir y canalizar solicitudes y planteamientos, entre otras, se convierten, así, en las competencias que la Universidad exige de él y en las actividades para las que se espera esté capacitado. El análisis de tales funciones, establecidas por la propia Facultad de Educación y Trabajo Social, evidencia, pues, que su tarea es básicamente de gestión académica, administrativa, económica y de personal.

Otro análisis, el de los Planes de Estudio existentes en la Facultad de Educación y Trabajo Social, da cuenta, por una parte, de nuestra unidad estructural, marcada por nuestros objetivos comunes y centrada en la formación de profesionales de la enseñanza y del trabajo social. Y, al propio tiempo, de la riqueza que supone nuestra diversidad, expresada en diferentes titulaciones, departamentos, áreas de conocimiento, programas, materias, ideas, posturas e intereses. Producto de ese análisis descubrimos que, junto a áreas de conocimiento más directamente relacionadas con las Ciencias de la Educación, coexisten en armonía otras áreas, bastante más numerosas, relacionadas, bien con las Didácticas específicas, bien con conocimientos y contenidos de tipo formativo o instrumental.

En el sentido que recogen los dos análisis precedentes, el Decano ha de ser, ante todo, un gestor. Y ha de serlo de toda la Facultad. Es decir, de y para todos sus miembros, sectores, departamentos, áreas de conocimiento, etc., a los que debe representar desde la absoluta neutralidad, pues sus objetivos no han de aparecer ya vinculados a intereses específicos ni sectoriales, sino generales y comunitarios. El Decano -también el de la Facultad de Educación y Trabajo Social– ha de abstraerse de sus anteriores vinculaciones, pues le toca velar por los intereses de la Facultad. Argumentos que postulen otras conveniencias resultan abiertamente reduccionistas y no parecen sostenerse, ni a la luz de criterios de gestión y de funcionamiento operativo, ni a la del análisis de la estructuración sistémica e integradora de la Facultad, ni al del estudio serio y profundo de la armoniosa convivencia del conjunto de elementos configuradores de la Facultad de Educación y Trabajo Social. Estoy seguro de que has percibido el esfuerzo y el empeño que he puesto los pasados cuatro años en este sentido, y me comprometo a continuar trabajando en ello con el mismo ahínco.

UNA NUEVA ESTRUCTURA PARA AFRONTAR LAS TAREAS

Un Programa de esta naturaleza debe ofrecer, al tiempo que la declaración de intenciones implicada por las metas y objetivos que el candidato y su equipo esperan alcanzar, el conjunto de acciones que se proponen emprender; es decir, las propuestas concretas de actuación con las que pretenden conseguir sus objetivos.

En este Programa, tales propuestas aparecen organizadas a partir de la consideración de los agentes a los que afectan o con los que se relacionan de manera más directa. En cualquier caso, para el equipo que coordino queda claro que la Facultad es un sistema integral de sistemas y que, en tal sentido, las acciones no aparecen encaminadas a la consecución de un único objetivo y sus alcances y efectos inciden sobre el conjunto de sectores y ámbitos de la Facultad y no sobre uno de ellos en particular.

A nuestro juicio, una Facultad moderna debe adecuar su estructura organizativa a las necesidades impuestas por la propia gestión. En este sentido, desde una concepción holística y funcional, nos propusimos iniciar las acciones para que el Decanato se articulara de modo que respondiera a nuestras propias necesidades, derivadas, naturalmente, de las que nos demanda nuestra participación en el Espacio Europeo de Educación Superior. Para ello, en lo que consideramos dotarlo de un carácter más integrador, realista, práctico, eficiente, ágil y adecuado, propusimos la reestructuración del Decanato en el siguiente sentido:

· Decanato

· Vicedecanato de Coordinación Académica

· Vicedecanato de Practicum, Innovacion y Calidad

· Vicedecanato de Investigación y Relaciones Internacionales

· Vicedecanato de Estudiantes y Extensión universitaria

· Secretaría de la Facultad

Como se desprende de la nueva estructura propuesta, el equipo que he coordinado previó la necesidad de una reestructuración más acorde con lo que era y es nuestra realidad actual. La nueva estructura buscaba propiciar la gestión autónoma de los Comités de Título, de modo que las competencias que la Universidad les asigna sean asumidas realmente por éstos; siempre, claro está, en el marco general de competencias. Así mismo, que el equipo decanal se constituyera en coordinador de funciones, que sabe y quiere delegar en aquellos a quienes la Universidad hace responsables de la organización de la vida académica de la Facultad.

Como integrante de la comunidad educativa de la Facultad de Educación y Trabajo Social percibiste el cambio y el modo en que esta nueva reestructuración ha contribuido a hacer más ágiles todos los procesos. De momento, queremos mantener esta estructura, pero estamos atentos a la forma en que evoluciona nuestra Facultad y plantearemos los cambios que consideremos oportunos en el momento en que sean percibidos como una necesidad.

La idea central es, siempre, el que los Vicedecanatos resulten verdaderos articuladores del proceso de gestión, además de apoyo e impulso de las propuestas que se generen en las distintas instancias de decisión concebidas en el nuevo Espacio Europeo de Educación Superior.

La Calidad y la Innovación constituyen ejes de acción a los que no habíamos podido, hasta ahora, dedicar la atención que exigen en tanto procesos de importancia fundamental para la vida académica de nuestra Facultad.

La Investigación, base fundamental de la innovación y de la calidad, adquiere una dimensión nueva en mi concepción del decanato y aparece indefectiblemente asociada a la docencia y al practicum, dos de nuestros mejores insumos en el ámbito de la investigación.

La Coordinación académica, vertebradora de las necesidades de todos, resulta absolutamente trascendental en una Facultad con la complejidad de la nuestra y abre las puertas a la organización racional de nuestros recursos académicos.

Las funciones del Vicedecanato de Investigación y Relaciones Internacionales aparecen enfocadas a promover la investigación teórica y aplicada y a impulsar con decisión la movilidad de estudiantes y profesores y la proyección social de la Facultad, pues se encargará de las relaciones institucionales con distintos organismos y entidades, así como de la internacionalización de la Facultad. Se constituye, así, en un área de trabajo fundamental, con algunos objetivos y tareas descuidadas hasta ahora en nuestro Centro y que consideramos de absoluta necesidad para proyectar de manera decidida nuestra Facultad hacia la Universidad y hacia la sociedad, de modo que la Facultad de Educación y Trabajo Social sea referente obligado a través de los estudios que imparte, la investigación que lleva a cabo y las actividades que programa. En esta tarea deberá trabajar conjuntamente con el Vicedecanato de Estudiantes y Extensión Universitaria, que asume ahora competencias y responsabilidades de quienes constituyen la mejor muestra de la labor que desarrollamos. Este último incluye en su agenda, tareas ineludibles para la Facultad, relacionadas con la Extensión, con el diálogo Facultad/Sociedad y con el impulso decidido a todo tipo de actividades -artísticas, culturales, deportivas, sociales, solidarias,…- que contribuyan a ampliar nuestra visión del mundo y/o ayudarnos en nuestro compromiso solidario con la sociedad en general y con nuestro entorno.

Mi compromiso contigo y con la realidad de esta Facultad habrá de verse reflejado, necesariamente, en la composición del equipo decanal, en la que se considerará como absolutamente prioritario constituirse en modelo de integración de nuestra compleja diversidad. Por eso pretendo, como en la pasada legislatura,

a) abarcar el más amplio espectro posible de Departamentos y áreas de conocimiento de esa gran diversidad que configura la Facultad de Educación y Trabajo Social, poniendo especial cuidado en que sea el equilibrio el principio rector de tal decisión;

b) que sea nuevamente el equilibrio el que predomine en la composición, al incluir un porcentaje razonable de personas del sexo femenino, no sólo porque constituye un sector ampliamente dominante en la comunidad universitaria de la Facultad de Educación y Trabajo Social, sino porque han demostrado con creces su valía en la organización de la vida institucional y, especialmente, en la armonización de tendencias, ideas y posturas;

c) respetar el valor de la trayectoria personal y profesional y, fundamentalmente, el nivel de compromiso de los miembros del equipo decanal en la resolución de los problemas de la Facultad de Educación y Trabajo Social;

d) tomar en consideración la posibilidad de cada uno de ellos de aportar, por una parte, voluntad, ilusión, apertura, capacidad para el diálogo y disposición para el trabajo en equipo; y, por otra, posturas diferentes y perspectivas distintas, en la seguridad de que todo ello contribuirá no sólo a la generación del clima de trabajo necesario para afrontar los problemas de la Facultad, sino, además, a aportar concepciones e ideas nuevas y planteamientos renovadores.