Nueva Promoción de Grado en la FEyTS

Palabras del Decano de la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid en la Ceremonia de Graduación de los estudiantes de la Primera Promoción de Grado en Trabajo Social y Segunda Promoción de los estudiantes de Grado en Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Social (Curso 2013.2014).

Dra. Dª Natividad de la Red Vega, Premio Nacional de Trabajo Social
Dr. D. Pablo de la Rosa Gimeno, Sr. Director del Departamento de Sociología y Trabajo Social
Dr. D. Juan María Prieto Lobato, Sr. Coordinador del Título de Grado en Trabajo Social
Estimados compañeros del equipo decanal
Madrinas y Padrinos de esta Promoción, representados en esta Mesa por D. Higinio Arribas Cubero; Quico, como estoy seguro de que prefiere que nos refiramos a él
Queridísimos estudiantes de esta Primera Promoción de Grado en Trabajo Social y Segunda de Grado en Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Social, de la Facultad de Educación y Trabajo Social
Autoridades civiles e invitados que nos hacen el honor de acompañarnos esta tarde
Estimados padres y familiares de nuestros graduandos y graduandas
Señoras y Señores

Hoy, como hace ahora un año, en representación de mis compañeros, me toca despedir a un grupo de nuestros estudiantes que se prepara para remontar el vuelo. Eso significa que la ocasión vuelve a poner ante mí la necesidad de enhebrar idea y sentimiento en la palabra para hilvanar un mensaje que a todos llegue, que en todos cale… y quede… Lo hago, os lo aseguro, con la misma humildad de ayer. Y también, con la misma emoción y con esa sensación de enorme compromiso. ¡Que sea mi profundo afecto por vosotros y vosotras lo que justifique mi osadía de hoy y lo que me guíe en la difícil tarea de expresar el cúmulo de sentimientos que esta ocasión me produce!

Por una parte, UN SENTIMIENTO DE ALEGRÍA. Y es que estamos aquí para celebrar un triunfo… Después de haber trabajado tanto… y tan duro, de haber enfrentado todos los retos a que os hemos sometido, estáis por fin hoy aquí coronando una cumbre. Es tiempo de júbilo, de ilusiones, de esperanza. ¡Celebrémoslo, pues! Es legítimo que disfrutemos de la fiesta. “Gaudeamus, igitur!!”

Por otra parte, UN SENTIMIENTO DE NOSTALGIA ante vuestra partida. Un sentimiento que me obliga hoy a pediros que no nos olvidéis, que volváis a esta casa y a estos amigos siempre que lo querías o lo necesitéis. Un sentimiento que me obliga hoy a recordaros que nuestros corazones no tienen problema de espacio. Por tanto, no temáis ese regreso. Otros os estarán sustituyendo en vuestros asientos, pero nadie, nunca, en el lugar del que ya disponéis en nuestros corazones.

Por último, UN SENTIMIENTO DE ENORME RESPONSABILIDAD. Y es que la ocasión obliga al maestro -sin desmedro de la alegría, ni de la nostalgia- a aprovechar esta última ocasión…, a encontrar un hueco para esta última reflexión que hoy quiero iniciar con vosotros.

En ella, para que no os quejéis, sólo dos capítulos:

El primero, el de la mirada atrás para el agradecimiento. Sobre todo, a vuestros padres: motor…, impulso…, refugio…, sostén… Ellos han hecho realidad para vosotros y vosotras, además del milagro de la concepción, la creencia en los más altos ideales y la formación de un carácter firme para luchar por ellos. Y junto a vuestros padres, vuestros familiares y amigos… ¡Cuánto de este momento de triunfo les pertenece a todos ellos por su esfuerzo y su apoyo incondicional!!

El segundo capítulo, el de la mirada hacia el futuro. Y es que este acto de hoy marca, es verdad, el final de un camino. Pero también, y sobre todo, el comienzo de otro. Casi siempre más agreste, más difícil. Un camino que exigirá más de vosotros… y que más temprano o más tarde os hará sentir añoranza de este otro que ahora dejáis. Un camino sembrado de satisfacciones, pero también de dudas, de escollos… Un camino hacia la vida, hacia el escenario de la batalla diaria… Pero que ello no os asuste, porque, aunque ahora lo dudéis, estáis listos para emprender ese nuevo desafío que hoy se abre ante vosotros. Hoy tenéis más conocimientos, más experiencia, más madurez, más fortaleza y más capacidad para tomar decisiones que cuando os recibimos. Os hemos visto ir desarrollando las competencias necesarias para enfrentaros a cualquier situación. Por eso sabemos que estáis listos! Listos para empuñar vuestra propia Tizona y afrontar los retos de hoy, y los de mañana… Y listos, como habéis hecho hasta ahora, no sólo para “llegar” y aceptar el compromiso, sino, además, y sobre todo, para “llegar más allá” y ganar la batalla… Nosotros, vuestros profesores y profesoras, os deseamos toda la suerte en ese empeño.

Queridos graduandos. Queridas graduandas. Éste es el momento para el que os habéis estado preparando. Vestir las armas de la lucha os ha llevado no poco tiempo y no menos esfuerzos. Pero hoy, gracias a vuestro tesón, podéis mostrar con orgullo vuestras alforjas. Cargadas de teorías, nos decís muchas veces… Y es verdad… Pero también de herramientas… Y, sobre todo, de sueños… Ante vosotros, a partir de hoy…, el mundo… Vais a enfrentarlo a vuestro modo, con vuestras armas… con vuestras ganas, y con vuestros sueños. Vais a ejercer, con preparación, pero sobre todo con amor, una profesión -la de la educación, la del trabajo social- todas ellas igualmente necesitadas de ejercicio honesto, de vocación, de entrega.

Por eso yo, desde aquí, os convoco a la batalla. A la batalla contra la ignorancia y la dificultad, nuestros enemigos ancestrales. Pero, también, a la batalla contra nuestros nuevos enemigos. Contra la inseguridad, la sumisión y el servilismo. Contra la mentira. Contra los prejuicios. Contra la indecisión y la cobardía. Contra el chantaje y la corrupción.

Vosotros y vosotras sabéis que no es el desafío que os enfrenta el que define lo que sois ni lo que podréis llegar a ser. Lo que os ha definido hasta hoy y debe seguir haciéndolo de ahora en adelante es la forma en que os enfrentáis a vuestros propios desafíos. Es eso lo que os definirá y lo que os hará únicos.

No hay ninguna duda… El RETO DE HOY ES PARA VOSOTROS Y VOSOTRAS. El desafío es mucho mayor. Se esconde bajo otras formas, está más preparado, más agazapado. No pueden ser ya los hombres ni las mujeres de ayer. El de ahora es un desafío a vuestra medida. Y sabemos que estáis preparados para afrontarlo.

No hay ninguna duda… El RETO DE HOY ES PARA VOSOTRAS Y VOSOTROS El camino es más sinuoso, más intrincado, tiene más sombras. Ese camino se hace hoy sendero, vereda, trocha… No es un camino para las mujeres ni para los hombres de ayer… Ahora os toca surcarlo a vosotros y a vosotras… Y sabemos que estáis preparadas para hacerlo.

No hay ninguna duda… El RETO DE HOY ES PARA VOSOTROS Y VOSOTRAS El enemigo es nuevo, una sociedad en crisis, una nueva incomprensión, un hambre más despiadado, una discriminación vergonzante, una violencia cada vez más atroz… No está ya al alcance de los hombres ni de las mujeres de ayer. Ahora os toca a vosotros y a vosotras enfrentarlo. Y sabemos que estáis preparados para hacerlo.

No hay ninguna duda… El RETO DE HOY ES PARA VOSOTRAS Y VOSOTROS El enemigo es la ignorancia, la molicie, la palmaria incompetencia, la injusticia, la competencia desleal, la falta de honestidad, el maltrato, la infravaloración desmedida, o la alienación opresiva disfrazada de libertad. Y ese enemigo ya no puede ser combatido por las mujeres ni por los hombres de ayer. A partir de ahora os toca a vosotras y a vosotros enfrentarlo. Y sabemos que estáis preparadas para combatirlo.

Pero así como os convoco a la batalla, lo hago también al sueño, al ideal. Fabricad vuestras propias ilusiones. Inventad vuestro propio sueño de una realidad distinta. Perseguidlo, como hasta ahora, con insistencia. Dejad que sean vuestros sueños los que os guíen. Volad libres de ataduras alienantes y remontad el mundo en alas de Juan Salvador, esa gaviota que se atrevió a desafiar a la manada. También para vosotros ha llegado “la hora de volar más alto”. Por eso, como a él, queremos veros “echar esa larga y última mirada sobre esta tierra de plata donde algo habréis aprendido”… y que escapéis… Que igual que Juan Salvador, os preparéis para escapar… de los obstáculos del sistema, de las trampas del facilismo, del correr de las cosas… de lo gregario. En vuestro camino por esta casa habéis demostrado que sabéis y que queréis hacerlo. Y eso es lo que quiero alentar hoy de nuevo en vosotros y en vosotras: las ganas de trabajar y de desafiar obstáculos. Recordad, siempre, esa lección que, a pesar de nuestras deficiencias, todos vuestros profesores y profesoras hemos querido sembrar en todos y todas los que hoy nos decís adiós: “Arar nunca es en vano…, ni en el mar” (Miguel Otero Silva).

HOY, igual que ayer, igual que siempre, hace falta hacer grandes cosas. Y es que, en lo que a obligaciones y responsabilidades se refiere, nunca hemos vivido demasiado. Porque, ante cada nuevo logro, otro nuevo y más maravilloso desafío se abre ante nosotros. Es el momento de asumir una nueva responsabilidad, el momento de enfrentaros a otra gran decisión. Ésta, sin duda, mucho más importante, mucho más trascendental. Y para ello, junto a las acciones, hacen falta también los sueños. Pero ahora no basta con las acciones y los sueños de los hombres y de las mujeres de ayer. A este mundo de hoy le hacen falta vuestras acciones… y vuestros sueños.

Tal vez penséis que éste es momento de alegría, de felicidad. Y que yo no hago otra cosa que hablaros de batallas. Y tenéis razón. Pero es que ésta es mi última oportunidad para pediros que no os llaméis a engaños. Si es cierto que es tiempo de alegría, lo es también de temores, de desconcierto ante un futuro que no se presenta precisamente halagüeño para vosotros. Por eso os hablo hoy de comienzo, de batallas, de nuevos desafíos. Y es que, ante ellos, queremos veros como hasta ahora, disconformes, audaces… y, sobre todo, rebeldes.

No permitáis que vuestra garganta se ahogue en la complacencia de la celebración. Tened siempre presente que “Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida”.

En ese futuro que hoy se abre ante vosotros y vosotras, tened claro que por más fuerte que azote el viento, la única salida es resistir y continuar adelante. Al finalizar este curso, todos dispondréis de un título universitario. No será eso, pues, lo que marque la diferencia, lo que os ofrezca ventaja competitiva alguna. La receta incluye más formación y más trabajo. Pero, sobre todo, capacidad de adaptación y disposición para la lucha. Todo ello, aderezado por una gran dosis de pasión. Nadie dice que vaya a ser fácil… Pero si aprendéis a aceptar las adversidades y no os doblegáis ante ellas, “cada fracaso puede ser el catalizador de una profunda reinvención” (Conan O’Brien, 2011). Y no busquéis nunca culpables. Es cierto que “no siempre podemos elegir la música que la vida nos toca, pero sí podemos decidir cómo bailarla” (Tulia Moriyón, 2012). No dejéis nunca que nada, ni nadie, os aleje de vuestros sueños.

No puedo terminar estas palabras, confío en que lo comprendáis -y en que me perdonéis- sin algunos guiños de complicidad… Tres, en concreto… Para con tres situaciones…, para con tres emociones nuevas que marcan mi día de hoy.

La primera, para quienes conformáis ese grupo de la primera promoción de Graduados y Graduadas en Trabajo Social. ¡Cuántos obstáculos habéis tenido que salvar para llegar hasta aquí. Pero ninguno de ellos ha podido impedir que os formarais como Trabajadores y Trabajadoras sociales. ¡Enorme responsabilidad la vuestra! Vuestra batalla puede resultar más difícil, si cabe. Mientras a otros puede bastarles con iluminar el camino, a vosotros, trabajadores y trabajadoras sociales, os tocará hacer más todavía. Podréis, claro está, huir de tanta responsabilidad. Pero estamos convencidos de que no seréis nunca de aquellos que se visten de silencio. Vosotros sabéis -lo habéis demostrado- que hoy, igual que en el pasado, hay ocasiones en que la voz debe hacerse grito, vagido desgarrador. Y es que hoy, como ayer, como siempre, las necesidades siguen siendo las mismas. Son otros los tiempos, otras las armas. Y, como es lógico, otros también los personajes… Esta vez, sois vosotros y vosotras. Se trata ahora de vuestra batalla. No permitáis que otro la enfrente por vosotros.

Es obligado que el segundo de mis guiños de complicidad sea para uno de nuestros graduandos… Alguien que está hoy ahí entre vosotros y vosotras, pero que al mismo tiempo es uno de nuestros compañeros del equipo decanal. Enhorabuena, Pablo. Y gracias por mostrarnos por igual capacidad, entrega y esa pasión incontenida de la juventud. Pero sobre todo, algo que sabemos que debe haber resultado tremendamente complicado: sentido de la responsabilidad y lealtad, también por igual, a los compañeros y compañeras a los que has representado y al equipo de trabajo que hemos conformado.

En un día como hoy, y ante una audiencia como ésta, mi tercer guiño de complicidad no puede ser mas que para otro grupo de estudiantes… Con la misma edad que vosotros, con vuestras mismas inquietudes y con vuestros mismos sueños. Pero jóvenes que en lugar de estar hoy en un sitio como éste, disfrutando de las mieles de lo conseguido, se encuentran en estos momentos en las calles de Venezuela, intentando conquistar un futuro distinto a aquel que un régimen corrupto y asesino ha diseñado para ellos. Mi recuerdo para los muchos jóvenes estudiantes que ya no disfrutarán de un momento como éste, porque se han atrevido a pensar diferente, a soñar, y a plantar cara a una realidad con la que no se sentían conformes.

Queridos graduandos. Queridas graduandas. Porque os conocemos… por las vivencias que hemos compartido, por el afecto y el respeto que habéis sabido despertar en todos nosotros, sabemos que no defraudaréis la fe y la confianza que, sin reservas, hoy depositamos en vosotros y en vuestra capacidad para demostrar a todos eso que lleváis cuatro años enseñándonos:

                                                                   que, si se cuenta con vosotros, que si se cuenta con vosotras, hasta la UTOPÍA es realizable.

                                                                                                                                                               Muchas gracias


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